Nueva Constitución: Asamblea Constituyente

 En Editorial

Ante la Crisis múltiple que vive Chile, aspiramos a que los cambios se inicien a través de una nueva constitución. 

La nueva carta magna al modificar el marco de relaciones existente permitirá abrir el debate sobre muchas normas sectoriales injustas, que si bien NO están en la constitución, si están amparadas por los principios que de ella emanan. 

Aspiramos a que la nueva constitución sea redactada a través de una asamblea constituyente, porque entendemos que será el camino más democrático y representativo de las diversas sensibilidades sociales que componen nuestro país.  

Para aportar a este debate quisiéramos compartir algunas ideas básicas sobre la Asamblea como Herramienta para el cambio constitucional. 

La Asamblea Constituyente es una institución que se ha establecido en muchos países para redactar una nueva Constitución (o, mejor dicho, una propuesta que es posteriormente sometida a plebiscito). Hay diferentes modos de definirla; no hay un modelo exitoso único para todos los casos y depende de las características y tradición de cada país. La opción más común es que la ciudadanía elija democráticamente a un grupo de representantes o delegados, quienes en un plazo limitado de tiempo tendrán la misión de redactar una propuesta de Nueva Constitución. Luego, la ciudadanía deberá ratificar aquella Constitución mediante un plebiscito.

Esta Asamblea Constituyente se reúne para el sólo efecto de redactar la Nueva Constitución. En general, una vez terminado su cometido, se auto-disuelve y se convocan a nuevas elecciones para elegir autoridades del poder Ejecutivo y Legislativo u otras que la Nueva Constitución establezca.

Esto es importante, pues si las autoridades en ejercicio escriben una Nueva Constitución y continúan gobernando, es muy probable que las nuevas reglas que establezcan les beneficien a ellos mismos.

¿Qué criterios debería cumplir cualquier entidad que quiera llamarse “Asamblea Constituyente”?

Como antes dijimos, no hay un único modelo de Asamblea Constituyente. Sin embargo, no cualquier grupo de personas que se reúne a redactar una propuesta de Constitución podría merecer el nombre de tal. Deben observarse los siguientes criterios: 

  • Elección democrática: es decir, que sus miembros deben contar con un mínimo de legitimidad democrática;
  • Representatividad: lo cual significa que la composición de la Asamblea deberá reflejar las preferencias y decisiones de los diversos sectores, zonas y grupos que estructuran nuestra sociedad. 
  • Pluralismo: la Asamblea deberá siempre respetar la diversidad presente en un país (mujeres, pueblos indígenas, regiones, etc.). 

La Asamblea Constituyente no significa una ruptura institucional

La Asamblea Constituyente ejecuta su mandato sin alterar la institucionalidad vigente ni afectar la marcha del país. Una vez que la nueva Constitución es ratificada por el pueblo, entonces se sustituye la antigua institucionalidad por la nueva y siempre bajo reglas transitorias que faciliten el proceso de cambio institucional y político. 

En el contexto actual, la verdadera ruptura institucional proviene de la negativa a modificar sustancialmente las actuales reglas del juego. Creemos que una gran mayoría del país las considera imperfectas ya que fueron redactadas sobre la base del miedo a la participación democrática del pueblo, sin representación y diseñada para mantener un status quo.

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