La crisis del modelo

 En Editorial

Lo que estamos viviendo en la actualidad es una crisis múltiple. Un momento en el que confluyen tensiones que provenientes desde distintas vertientes, pero que derivan indudablemente en lo que podemos llamar, la crisis del modelo. 

 En primer término, hay una crisis social, que tiene su origen en sociedades con altísima concentración de ingresos, de oportunidades de recursos. Recordemos, que américa latina es una de las regiones más desiguales del mundo. 

Dicha desigualdad se expresa en diversos aspectos: concentración de tierras, calidad de vida, acceso a educación, cultura y bienestar en general. Las ciudades son un buen ejemplo de ello: al mirar estudios sobre datos geoespaciales se observan zonas con características muy dispares en múltiples indicadores que van desde áreas verdes hasta resultados en pruebas como la PSU o SIMCE. 

 A esa desigualdad se une la crisis de representación. Durante largo tiempo tuvimos sistemas políticos basados en partidos políticos. Los cientistas políticos suelen llamarla “democracia de partidos”. 

Los partidos han dejado de ser la representación de la sociedad y están deslegitimados por su fuerte desconexión social y porque también son la evidencia de la desigualdad… social. Salvo algunas excepciones, los políticos provienen de una elite educada con marcadas características socioeconómicas. 

Recordemos, además, que durante largo tiempo, el financiamiento de los partidos estuvo en manos de las empresas… lo que profundizó el status quo. 

La tercera vertiente es la crisis ambiental, constituida por la alta contaminación de las ciudades, por la escasez de agua, y en general, por la falta de ordenamiento territorial que ha permitido la configuración de zonas de sacrificio como botaderos del sistema. 

A ello se agrega la crisis económica, que es profundiza las crisis anteriores.

Es el modelo el que está mal configurado, porque ha dejado en manos del mercado las acciones centrales de la vida… los estados se han retirado paulatinamente de la acción social… dejan de ejercer su rol de base para la construcción de sociedades equitativas y justas. 

Es decir… los Estados se han convertido en actores claves en la generación de desigualdades. 

En la crisis económica, la globalización juega un rol importante…. porque dio paso a un crecimiento económico y, al mismo tiempo, a una severa polarización. 

La apertura comercial, que pretendía generar más riquezas a los países, ha impuesto tal competencia que la búsqueda de eficiencia las ha llevado a deslocalizarse y ha significado un retroceso en los salarios y simultáneamente en los de los sectores medios. 

Cómo es de suponer, la salida a las crisis múltiples requiere de acciones complejas y abarcativas. Por eso es que la respuesta constitucional se vuelve recurrente. No es posible superar esta crisis con acciones sectoriales.

Tenemos que apuntar a transformaciones de fondo. 

La duda que cabe ante esta respuesta es si acaso los políticos están a la altura de esta tarea… sobre todo sabiendo que esta crisis es conocida y ha sido expuesta recurrentemente hace más de 30 años. 

Pero no solo los políticos tienen que cambiar su forma de pensar… también la forma como hacemos la política tiene que hacerlo… requerimos contar con espacios horizontales de diálogo y deliberación. La ciudadanía está demandando espacios transparentes, francos y constructivos en todas las esferas de la toma de decisiones. 

Aunque no tenemos las respuestas ante la crisis múltiple, sabemos que esta es la expresión de las contradicciones del modelo de desarrollo que ya no pueden ser manejadas con los instrumentos existentes; por ello, tenemos que cambiar el carácter político-institucional de nuestras sociedades.

Entradas Recientes

Deje su Comentario

CONTACTO

Envíenos un correo electrónico y nos pondremos en contacto con usted lo antes posible.

Not readable? Change text. captcha txt