El derecho humano al agua

 En Editorial

El agua no es un recurso más, es el recurso. Es la vida misma. Ello explica la razón por la cual se genere tanto debate en torno a ella. 

Los conflictos que hoy se suscitan en relación con el agua no son nuevos. Lo novedoso actualmente es la escala del problema: Actualmente en nuestro planeta viven más de 7.700 millones de personas, de las cuales 2.100 millones (3 de cada 10) carecen de acceso a abastecimiento de agua.

Unos 4000 millones de personas -casi dos tercios de la población mundial- padecen escasez grave de agua durante al menos un mes al año… Y el futuro es poco esperanzador. Para 2050, las proyecciones de la OCDE señalan un aumento de la demanda del agua en un 55% (respecto al año 2000).

Si continuamos con la actual tendencia de consumo de este recurso, en 2050 la mitad de la población sufrirá escasez de agua.Y 7000 millones de personas en el mundo podrían verse forzadas a desplazarse debido a la escasez de agua de aquí a 2030.

El cambio climático no hará más que agravar el problema del agua y por ello se requieren tomar acciones concretas para protegerla. 

En el 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento, son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

Es necesario aplicar ese concepto a las políticas públicas… pero no es suficiente para proteger el recurso, puesto que tiende a centrarse en el tema del acceso equitativo y asequible de las personas al agua, una perspectiva que se condensa en lemas como “Agua para todos“ 

Lo que esta forma de encarar la problemática no logra puntualizar es que el agua es patrimonio de la humanidad y de la biósfera. Es decir, si bien este recurso de la naturaleza es de todas y todos, incluyendo las futuras generaciones, no puede usarse indiscriminadamente en aras de su conservación.

No hay que olvidar que el agua es agua para tomar, cocinar o bañarse a la vez que, es y tiene que seguir, siendo lluvia, nieve, hielo, ríos, lagos, mares y acuíferos; habitados por microorganismos, plantas y animales.

El agua forma parte fundamental de ecosistemas indispensables para la ecología de todo el planeta. 

El agua es tan vieja como la tierra misma. Entre todos los que en este planeta habitamos, la recibimos de herencia. Herencia que implica la imposibilidad de poseer el agua, así como la obligación de conservarla para nuestros herederos.

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