El síndrome de la comisionitis

 En Editorial

Esta semana se presentó la Mesa Nacional de Agua, que busca establecer las bases de la política hídrica a largo plazo, planificar la estructura hídrica y fijar un marco institucional y legal para el agua,

Esta instancia es un nuevo intento por establecer, por la vía de los acuerdos, grandes anuncios pero que lamentablemente no se traducen necesariamente en soluciones concretas.

Me explico, hace varios años se viene recurriendo a la lógica de las mesas, comisiones o consejos asesores, como una forma de mostrar esfuerzo por llevar adelante grandes políticas, pero que luego bajadas al papel, es decir, a los proyectos de ley, terminan siendo solo pequeños avances.

Huelga decir que, en muchos casos, estas mesas configuran una especie de Parlamento Paralelo, que pasa por encima de la voluntad popular expresada en las urnas. Es decir, se busca adelantar artificialmente un consenso, pero que luego es resistido, y con justa razón, por el Congreso.

Obvio, estas mesas no son la expresión transversal de las sensibilidades políticas, y en general, se invita a actores que no obstruyan los consensos, es decir, que en general tienen una mirada más o menos común sobre los problemas.

Por ejemplo, en la mentada Mesa Nacional de Agua, no están presentes ni los alcaldes, las ONG o los movimientos sociales, es decir, es una comisión hecha ad hoc para una visión política.

Concordamos que una mesa nacional de este estilo, debiera abordar grandes temas, que hoy no están presentes en las preocupaciones ciudadanas, por ejemplo, podrían enfrentar temáticas como la transformación digital. En esos casos, las recomendaciones permitirían plantear un abanico de acciones para abordar esas temáticas.

Pero en el caso del agua, y específicamente en el caso del agua, esto es muy muy distinto… Primero, porque es un problema que se viene arrastrando hace mucho rato y segundo porque hay una larga lista de proyectos que se están discutiendo sobre la materia. 

Entonces, no se entiende por qué se busca establecer las bases para una política hídrica de largo plazo, planificar la estructura hídrica y fijar un marco institucional y legal, si eso ya ha estado en el debate hace mucho mucho tiempo.

Propuestas de política hídrica y estructura institucional, existen hace mucho rato. Lo que no ha habido, es voluntad política para abordarlos. En ese sentido, creemos que es un error pensar que de esta mesa saldrá algo realmente nuevo.

Y para nosotros, las opciones son realmente claras, renacionalizar el agua, establecer prioridades de uso, proteger glaciares, protección del borde costero y regular el monocultivo, son algunas de las primeras acciones obligatorias para la efectiva protección y conservación del agua.

A ello, claro está, habrá que sumar la revisión del modelo de desarrollo y un nuevo enfoque en la educación, que nos permita cuestionar la relación del ser humano con la naturaleza… y que nos ha dejado, en esta situación.

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