Cápsula 17
Humedales y cambio climático

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Por Javiera Valencia | Coordinadora de Ambiente y Cambio Climático | Fundación Nodo Social

Los humedales, son ecosistemas acuáticos que sostienen importante diversidad de especies y que normalmente los conocemos como pantanos, vegas o bofedales. Son espacios normalmente planos que se inundan de manera natural o artificial, de manera permanente o temporal, con aguas estáticas o corrientes, de aguas dulces o de mar y cuya profundidad no exceda seis metros.

Son la interacción entre ecosistemas terrestres y húmedos, lo que hace que alberguen mucha diversidad biológica porque suministran hábitat a peces, crustáceos, anfibios, reptiles, aves migratorias, entre otros.

Absorben el exceso de lluvia y reducen las inundaciones. Cuando llega el calor liberan el agua almacenada, retrasando la aparición de sequías. También, han demostrado que amortiguan y protegen contra desastres naturales, lo que en el caso de tsunamis (por ejemplo, en el sudeste asiático el año 2004) los humedales costeros como marismas, arrecifes de coral y manglares, demostraron que proporcionan a las comunidades locales hasta dos veces más protección, reduciendo los daños materiales y la pérdida de vidas al 60%.
Miles de millones de personas también dependen de los humedales para su sustento, porque son la principal fuente de agua para el consumo humano, la energía y la agricultura.

Los humedales son tan importantes, que tienen un propio Convenio Intergubernamental bajo el alero de Naciones Unidas, con la Convención sobre los Humedales. Es la llamada la Convención de Ramsar, que promueve un marco para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.

Como ecosistemas, juegan un rol clave para abordar los impactos del cambio climático. Los humedales aumentan la resiliencia de las comunidades frente a los impactos del cambio climático, porque amortiguan los desastres naturales, reducen el impacto de las inundaciones, sequías, ciclones o se transforman en barreras naturales contra la subida del nivel del mar y los fuertes oleajes en las zonas costeras. Además, humedales como las turberas o los pastos marinos son los sumideros de carbono. Las turberas son particularmente importantes, ya que almacenan el doble de carbono que toda la biomasa de los bosques de la Tierra. Las turberas drenadas son responsables por sí solas del 5 % del total de las emisiones de efecto invernadero.

Sin embargo, a pesar de todos los servicios esenciales que brindan los humedales, en el último siglo se ha perdido el 64 % de los humedales del mundo. La tasa de pérdida es del 1 % anual, que es mayor que la tasa actual de deforestación.

Los humedales desempeñan una importante función en la mitigación y adaptación al cambio climático y para nuestro país constituyen una oportunidad muy grande para abordar la vulnerabilidad que tenemos. Los podemos encontrar a lo largo de toda la costa, como estuarios, lagunas costeras; en la Cordillera de los Andes, como salares, lagunas salobres, bofedales, vegas, ríos, lagos y lagunas, hacia el sur de Chile es posible reconocer a los humedales de turberas.
Para abordar el cambio climático, los humedales se transforman en una alternativa como soluciones basadas en la naturaleza: nos ayudan a prepararnos ante los impactos del calentamiento global, a enfrentarlos y a contrarrestarlos, simplemente, cumpliendo su función como ecosistemas.

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